LA PREVIA DEL CARRETE

LA PREVIA DEL CARRETE

martes, 19 de mayo de 2009

BUSCA PERSONAS SIN COBRAR DINERO(CHILE)


Vidente de Chimbarongo"ME SIENTO COMO LA EMBAJADORA DE LOS EXTRAVIADOS"Isabel Cristina Ávila lleva 32 años dedicada a descubrir el paradero de personas extraviadas. Su fama es internacional, ha descubierto a cerca de 4 mil personas y no cobra un peso por ello. Asegura que no tiene don ni poder, sólo esa necesidad imperiosa de ayudar, que nació un día luego de ver cómo partía uno de sus seres más amados. Es sólo una sintonía con el dolor. Esta es su historia. SANTIAGO, mayo 19.- La fama de Isabel Cristina Ávila es internacional. La llamaron para que diera pistas de Madeleine Mc Cann, recibió una medalla al mérito tras su colaboración con el ejército de Chile luego de la tragedia de Antuco, dio con el paradero del empresario Francisco Yuraszeck y mes a mes trabaja cerca de 10 casos de extraviados.
Isabel saca la cuenta y calcula que ha ayudado a descubrir cerca de 4 mil personas en 32 años. ¿De dónde viene su poder? La vidente de Chimbarongo apunta a su abuela como su mentora. De infancia feliz e inocente, se crió con ella y dos de sus seis hermanos en Graneros, donde andaba a caballo, jugaba al trompo, las bolitas y nadaba en el río.
Hoy tiene 52 años, pero a los 15 años se casó, reconoce que muy temprano. “No quiero hablar de eso” detiene de inmediato, cerrando la puerta para conocer más sobre ese hombre que le dio los tres hijos que tiene. Dos mujeres, una decoradora y una psicóloga y uno que falleció a los 7 años y que la marca para siempre y por quien descubre su don.
¿Por qué se dice que gracias a su hijo usted descubrió su don?
Jacob cambió el rumbo de mi vida Él nació a los 7 meses y mi abuela me dijo que se lo encomendara a la Virgen. Cuando nació tuvo 3 paros cardíacos y sobrevivió. Fue un milagro. Pero a los 7 años tuvo un accidente, se atropelló solo con un tractor.
¿Qué pasó con usted cuando lo supo?
Yo tres días antes de eso había soñado con la Virgen, la veía llorar. Cuando supe del accidente, pensé que si se había salvado de tantas y estaba encomendado se iba a salvar. Yo no creía que se había muerto, y así, con esa ilusión viajé a Pomaire, donde el niño tuvo su accidente. Es terrible tener eso atorado en el pecho, presentir que no está muerto…
¿Qué pasó cuando usted tuvo que asumir su muerte?
Después de eso renegué de todo lo que podía ser santo, de todo lo que podía ser fe…tanto dolor, tanta pena…Es terrible la vida cuando no tienes a quien contarle tu dolor, cuando no puedes decirle a nadie lo que sientes…
Tuvo que seguir adelante…
Sí, para el día de navidad mis hijas no sabían que su hermano había muerto y yo me prometí que iba a tratar de ayudar lo más posible a quien tuviera problemas. Mi mamá biológica me pagó un curso y estudié iriología y parapsicología. Yo sabía todo sobre los secretos para curar enfermedades y quería aprovechar eso. Uno necesita el cartón para trabajar. Terminé ahí y estuve un tiempo de secretaria de mi madre biológica, pero necesitaba cambiar y don Jorge Villalón, un gran hombre, dueño de la radio Colchagua, y hasta el día de hoy me mantengo ahí. Luego me ayudó una gran mujer la señorita Juana Servela, para trabajar en la Radio.
¿Cuándo comenzó con sus percepciones?
En esa época de la radio yo comencé con las percepciones más fuertemente. Antes de que muriera Jacob, yo algo sentí con la desaparición del niño Anfruns, yo como que sentía que sabía donde estaba, pero no hice caso. Luego, eso se acentuó.
¿Cómo se siente?
Una vez un amigo médico me dijo que cuando una persona vive mucho dolor, en este caso por la muerte de un hijo, desarrollan otro instinto, uno como que se siente hermana de la persona que está sufriendo a mi no me gusta mentir. Yo no puedo decir “estoy viendo” porque es un proceso muy natural, yo no lo puedo manejar. Es algo que viene solo. No me siento una iluminada, tampoco quiero preguntarme cómo suceden las cosas. Cuando me avisaron que mi hijo estaba muerto, ese grito yo lo he sentido más de cien mil veces, lo he sentido en las personas a las que les he ayudado a encontrar sus hijos, y ese dolor es el mismo. Esa uno la hace sentir una empatía con la persona que sufre.
¿Siente su propio grito cuando escucha a otros gritar de dolor?
Sí, mientras la gente grita, de alguna manera siento ese dolor.
¿Cómo se manifiesta en el día a día su poder, su don?
Es que yo no tengo poder, no tengo don. La gente creerá que yo me siento superior y no es así. Mi día a día es normal, no veo nada, ni fantasmas, ni nada. Además, para mí un rastreo es como un estigma…quedo físicamente rasguñada, a veces moreteada, ampollada. Pero sigo adelante porque necesito ayudar…
¿Qué siente durante el proceso de búsqueda?
Supongamos que me llaman por alguien que está extraviado. Yo les pido que me manden la foto por correo electrónico o si no la gente igual viene para acá. Yo no pongo caras raras, ni ando posando de nada. Yo soy súper natural. En el caso de don Francisco Yuraszeck, yo fui a la casa, me desplacé por ella como si fuera mía, era muy tarde, como las 3 de la mañana, miré la luna, aulló un perro y me asusté. Planté un grito y dije “Aquí está don Francisco”…no sé porqué lo dije.
Usted colaboró en la búsqueda de los soldados de Antuco ¿Cómo vivió eso?
Cuando yo estuve en Antuco, yo me acordaba mucho de mi abuelita. Yo nunca había visto la nieve. Cuando llegué allá me acordé que mi mamita me decía que la nieve eran las barbas de Dios. Cuando llegué allá me subieron y yo iba conversando. Habíamos andado harto y no quise seguir, les dije que se devolvieran. Y como que sentí miedo. Y eso fue todo. Al volver le dije al general que los soldados estaban en el Valle de la Luna.
¿Qué más puede hacer?
En las fotos puedo ver las enfermedades del alma y del cuerpo y puedo recetar hierbas y tratamientos para aliviar esos dolores.
Usted no pide dinero por buscar a la gente…
No, no cobro por encontrar a alguien, yo vivo de mis consultas y gracias a ellas yo puedo encontrar gente. A veces la gente humilde me regala una donación de petróleo. A mí nadie me da nada. Yo tengo que trabajar para poder rastrear, porque si no lo hago, no puedo salir a buscar a la gente.
¿Cuéntenos cómo es su rutina de trabajo
Trabajo en la Radio en Curicó, el lunes, y en Santa Cruz, el martes. El resto de los días atiendo en mi casa. Hablo mucho por teléfono también. El valor de la consulta fluctúa según la persona, vale 10 mil pesos, pero hay gente que no tiene para pagar la consulta, así que ahí uno se las arregla. El miércoles yo corro…
¡¿Corre?!
Sí, voy al estadio y me doy unas 19 vueltas… es que quiero ser digna. Porque resulta que tengo que ser todoterreno. Trato de mantenerme en forma, porque en los rastreos hay que estarlo. A veces me tiro por quebradas de 10 metros buscando gente. Si hay que nadar en el río, lo voy a hacer, si hay que andar a caballo también. A mi no me gusta dar lástima y resulta que muchas veces las búsquedas se dan en zonas inaccesibles.
¿Cuánta gente ha ayudado a encontrar?
Llevo 32 años trabajando y son 10 personas que puedo tomar al mes, saque la cuenta. Y no puedo tomar más porque yo soy una, a parte de mis hijas lo que más amo en la vida es cooperar con la gente, pero no alcanzo para tanto. A veces me colapso de extraviados.
Cuando colapsa ¿Qué impacto tiene en su vida esa presión?
Ando distraída y se me pierden las cosas. Es terrible. Cuando estoy muy presionada, todo lo que tengo en mis manos se quiebra, no puede haber vasos cerca mío.
¿Hace cuanto que trabaja con las policías?
Yo no trabajo con ellos, eso es muy importante. Y la gente la encuentran ellos, con todo su especialidad. Yo colaboro, pero no es que yo haga el trabajo de ellos, eso es muy importante subrayarlo. Aunque ellos se portan muy bien conmigo, me respetan…El general Bernales incluso una vez me trasladó en su helicóptero… me siento como la embajadora de los extraviados.
¿Cómo enfrenta a aquellos que dicen que se ha hecho rica con los extraviados o que se burla cuando se equivoca?
Muchas veces yo ruego y pido para equivocarme. La gente tiene otra versión…si yo me equivoco pucha, tal vez la gente dice ¡Mira, ella se equivocó! Pero esa no es la cosa, ojala la gente estuviera viva y a salvo. Yo siempre tengo encendida velas a mis santos y es que a veces es muy duro vivir… No ha faltado la persona que ha dicho que me he hecho rica con los extraviados y eso no es así.
¿A qué recurre cuando se agobia?
Yo pienso que mi hijo es un farol en la oscuridad

1 comentarios:

mario dijo...

quisiera saber si mediante una foto
puede averiguar algo sobre mi origen ya que no sè quienes son mis padres. y que debo hacer.
mlft.